11.11.06

Sonata de pasiones II

"lo malo de la pasión cuando se acaba es que al punto final no le siguen dos puntos suspensivos"
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Sentada ante la mesa hoy le escribo nuevamente a mis pasiones. Las desempolvé del fondo del closet para volver a guardarlas sin querer; les inyecté un poco de adrenalina solo para verlas crecer y luego desinflarse sin anestecia. A lo mejor sí están destinadas a durar como los peces de hielo, para luego diluirse en el desagüe. Tienen un hueco en el que ya no hay mariposas sino luciérnagas porque son más brillantes y una insistencia tenaz que me jala los tobillos cada vez que intento enmudecerlas.
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De uno de mis libros favoritos y re-leídos de infancia, hay dos frases que siempre rescato del olvido cada vez que busco un consuelo, y que precisamente en estos días salieron a flote. Ahí va la primera: "mientras no lo diga está seguro", aunque debo decir que realmente no es tan cierto, porque aunque no lo diga ni lo acepte ante mí misma, este taihenna kimochi va a continuar ahí! Con la segunda es otra historia: "todo acaba por superarse". Mi querida protagonista Susi estuvo en un dilema, descorazonada y desconsolada sin saber que hacer, pero esta frase fue reconfortante para ella. Espero que ahora, trece años después, tenga el mismo efecto conmigo.
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En espera de otro viento nuevo. Tanoshimi ni suru!!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Las pasiones... la verdad no sé mucho de ellas, no las distingo muy bien de mis demás sentimientos o pensares; casi podría decir que las uso día a día.
Al tenerlas guardadas no hacen mucho, si se les mantienen en un closet guardado pierden el brillo que siempre han llevado, pierden su importancia y se les olvida. Recuerda bien donde las has dejado y llevalas contigo. No trates de enmudecerlas nunca.
Te dejo con un pensamiento de Paulo Coelho.
"Un guerrero, cuando sufre una injusticia, generalmente procura quedarse solo, para no mostrar su dolor a los otros.
Es un comportamiento bueno y malo al mismo tiempo.
Una cosa es dejar que su corazón cure lentamente las propias heridas. Otra cosa es permanecer todo el día en meditación profunda, con miedo a parecer débil.
Dentro de cada uno de nosotros existe un ángel y un demonio, y sus voces son muy parecidas. Ante la dificultad, el demonio alimenta esta conversación solitaria, procurando mostrarnos cuán vulnerables somos, El ángel nos hace reflexionar sobre nuestras actitudes, y a veces necesita manifestarse a través de la boca de alguien.
Un guerrero equilibra soledad y dependencia."
Manual Del Guerrero De La Luz

Julia Ardón dijo...

Un abrazo, entonces.