De nuevo me acordé de uno de mis libros favoritos de infancia, especialmente del capítulo en que Susi hace hasta lo imposible para recuperar una carta que envió en momento de inspiración, y de la cual se arrepintió apenas estuvo en el buzón. Total, el pobre buzón terminó destripado gracias a una lima de uñas metálica y la susodicha carta nunca llegó a su destinatario, fue interceptada por un par de incomprensivos padres; creo que éste era el momento cumbre del libro y como suele suceder en la vida real también, su estrategia no sirvió de nada: terminó diciendo en persona todo lo que no quería que fuera leído..
Leí mucho estos días, libros nuevos y algunos libros desempolvados de mi biblioteca de antes, heredada como bien conceptual a mi hermano.
Hoy regresé de mis dispersas vacaciones laborales, en medio de una semana santa de quietud josefina. De hecho, me encanta manejar desde San José hasta acá, me da la capacidad de extraer posibilidades infinitas de imaginación. I can´t stop
I can´t help it. Definitivamente aveces tengo un corazón silvestre.
Is good to be home again