29.3.09

Cat stuff

En la ciudad blanca, no tan blanca; recapitulando muchos meses no escritos en unos cuantos párrafos sintéticos. Todo el cargamento ideológico y sentimental del pasado fue asumido en mi cabeza y absorbido por mis huesos en una catarsis quizá más voluntaria de la cuenta. El resultado? De vuelta al punto de partida, sola por escogencia y no por circunstancias; en un lugar al que llegué por un motivo, permanecí por otros tantos y perduro ahora por una paciente inercia en espera de nuevos vientos.

Los corazones, endurecidos por constantes capas de polvo y sal, esperan con ansia el resurgimiento de un latido menos sistemático. A manera de un espontáneo brote verde entre las piedras, me siento hoy ante estas nuevas letras, venciendo el letargo y desligando cada una de mis neuronas del sarcasmo y de la cómoda ironía en la que me refugio muchas veces para no aludir sentimientos que podrían, eventualmente, pedir explicaciones por conductas inexplicables.

Así, volviendo la mirada al frente, me doy cuenta que mucho y poco ha cambiado. La piel curtida por el desamor finalmente cayó al suelo en una sola pieza, dejando intacto el resto; dejando armado nuevamente el mecanismo con precisión de relojero. Como el gato, siempre caigo de pie, rindiendo tenazmente las vidas que quedan e intentando utilizar la presente de mejor manera que la anterior. Y el gato ficticio de esta metáfora es al parecer el único superviviente, pues los tangibles y verdaderos ya no están con sus miradas pensativas y sus colas narcisas y arrogantes.

てるてるぼうず

明日天気にをしておくれ・・・

Revisando los borrones para no volver sobre las marcas

Buscando la prestancia muchas veces olvidada

Eliminando todo rastro de predeterminación

Y de mis citas favoritas: “Naturaleza no es destino” (SdB)