11.10.06

To the little kitten that knocked at my door...

Hay demasiada sinceridad que no expresamos realmente en su totalidad en el momento en que la sentimos. Mientras esperaba ayer el bus (que quede claro: con gestos de total disconformidad) en medio de la lluvia y con los pies cansados, llegué a la conclusión que mi vida se simplificaría exponencialmente si dejara salir en su preciso momento todo el torrente de verdades, acciones, expresiones y otros que siento desde lo más profundo. Entonces, terminé haciendo alusión mental a algunas ocasiones memorables en las cuales me hubiera gustado haber hecho lo que en silencio me obligué a no hacer!
Probablemente hubiera mordido más de una vez ese lugar perfecto entre cuello y hombro, en medio de curiosas ideas y horas de tedioso aburrimiento en el bus,
también, hubiera hecho repetir mil veces un "arigatoo" seductor, hasta que quedara completamente grabado en mi memoria, para lo cual me hubiera atrevido a callar a todos para poder escuchar bien...,
me hubiera ido a venezuela en el arrebato de un "vamos?" en la entrada del aeropuerto,
habría disfutado perversamente si les hubiera dicho a todas las personas con las que por alguna razón desconocida he compartido conversaciones por compromiso, lo estúpidos que me parecen sus comentarios,
siguiendo con mi naturaleza perversa, me encantaría haberles dicho a muchas personas que jamás en la vida se me ocurriría salir con alguien como ellos,
hubiera escogido un prometedor prospecto (herman hesse, pink floyd y besos robados en una verja) en lugar de un cuasi arquitecto devastador de autoestima,
definitivamente hubiera dicho "No quiero" a una noche de trova en el pueblo,
excepción hecha del devastador de autoestima, al que muchas veces sí se lo dije, le hubiera gritado un "no me interesa en lo más mínimo lo que me está diciendo" a más de una persona necia,
hubiera maldecido hasta el cansancio a más de un/una estilista por haber hecho destrozos en mi cabeza,
me hubiera rebelado y nunca, nunca hubiera dejado ir a bosch,
haciendo un promedio, aproximadamente veinte veces al día dejaría escapar un amenazador y contundente URUSAI!!!!! a mi alrededor,
desearía haber reproducido con exactitud todos los dramas existentes en mi cabeza que involucren humillaciones, golpes y ganas de lastimar a mis protagonistas,
y le habría dicho a ella q le tuve unos celos y envidia terribles en algún momento pasado de mi vida.
Algunas otras ocasiones se han escapado hoy de mi memoria, sin embargo, en todas ellas me encantaría no habe reprimido mi verdadero y perverso deseo de hacer lo que me hubiera venido en gana en ese momento. De algunas me arrepiento de no haberlo hecho, de otras no; sin embargo, si algo tengo muy claro, es que de la única de la que no me arrepiento (irónicamente) es de la escogencia del devastador de autoestima. No por él, evidentemente, sino porque si hubiera escogido la otra opción, me hubiera perdido de los mejores tres años que he tenido y tengo hasta ahora en toda mi vida. La escogencia que hice, me trajo casi cuatro años después (tarde pero seguro) una sensación reconfortante y llena de muchas cosas que nunca antes había tenido. Hoy quiero decir, haciendo alusión a una escena bastante intensa que leí anoche, que si hubiera hecho las cosas de una manera diferente the little kitten would´ve never knocked at my door...

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